Jugando en el patio del vecino I

Jugando en el patio del vecino I

Seguramente a muchos les ocurrió cuando pequeños que mientras jugaban fútbol o cualquier deporte que implicara un balón o bola, esta solía pasarse al patio del vecino. Ante esta situación solo existían dos posibles soluciones: ir a donde el vecino a pedirle el favor de regresar el balón (sabiendo que esto había ocurrido no menos de 10 veces en el mes) o saltar la reja, pared, puerta o similar,  a hurtadillas, y regresar con el trofeo en alto.

Desde que el fenómeno de las redes sociales se puso de moda, no hemos dejado de ver cómo cada día aparecen nuevas marcas en espacios sociales. Ya sea en Facebook, Twitter, Youtube o cualquier otro, los anunciantes buscan la forma de impactarnos y de alguna manera generar la famosa “conversación”.

En este desenfrenado intento de conquistar el nuevo “Share of voice digital” nos encontramos con una sobreoferta de contenidos en nuestros timelines; anuncios que no paran de invadir el espacio que inicialmente fue creado para compartir con los amigos y que ahora parece más un campo de batalla en el que se pelean los likes al costo que sea.  

La realidad es que hay que buscar la forma de adaptarse al cambio y montarse en esta dinámica digital, sin embargo, ¿no están las marcas dejando algo tan importante como la construcción de relaciones con los consumidores en manos de terceros? ¿Qué pasaría si un buen día Facebook decidiera que determinado tipo de producto no puede estar dentro de su red social? ¿Quién les responderá por los millones invertidos en el llenado de sus fan pages?

Esta no es una posibilidad tan remota, constantemente las redes sociales ajustan sus políticas de acuerdo a su acomodo y sin previo aviso (para eso le damos click al botón “I agree”  varias veces antes de registrarnos en cualquier sitio). Ya hemos visto cómo Facebook prohibió a las tabacaleras tener Fan Pages. Por esa misma época existió un veto a las bebidas lácteas (que luego fue removido) y, sin ir más lejos, luego de la adquisición de Instagram por parte de Facebook los términos de uso fueron cambiados, dándole a la compañía derecho absoluto sobre las fotografías de los usuarios. En este último caso, el éxodo masivo de usuarios generó la suficiente presión para que la decisión se reversara.

Finalmente, sin intención de satanizar las redes sociales, ¿no es más responsable que las marcas construyan sus activos digitales en plataformas propias y que las redes sociales sean usadas para relacionarse con los consumidores por medio de la conversación?

Señores anunciantes: Los invito a que dejen de jugar en el patio del vecino, un buen día les van a pinchar el balón.

Continuará…

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