Trinos y afición: todos tienen una versión de la razón.

Trinos y afición: todos tienen una versión de la razón.

“Como nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad” Cicerón.

Bien dicen los que saben, y seguro lo saben no por viejos sino por diablos, que la verdad yace en el tiempo y que es este último el que llega con la razón.

En las redes sociales prima un concepto que es la colaboración y desde ahí el poder alimentar con opiniones y criterios cada una de las acciones, desde lo cotidianos (comida, gatos, uñas y zapatos) hasta las religiones, incluyendo la mas popular: el fútbol.

La libertad que nos da una red social y el anonimato que podemos alcanzar sumado a los 15 minutos de fama y mal ganado reconocimiento hacen que cada uno de los usuarios de las redes sociales tenga su propia versión de las razón, es decir, todos dicen la verdad así ninguno la conozca a profundidad.

El primer gol de Colombia en el mundial, ese de Pablo Armero al minuto cinco sobre los griegos fue celebrado y trinado 388.000 en Colombia. Un grito de 140 caracteres que inundó la red. Obvio, era de esperarse, le siguieron los trinos recordando el origen del anotador, la humildad de su crianza, lo folklórico de su celebración y, porqué no, uno que otro chiste respecto a su enorme trasero.

Todos, cada uno de ellos con una óptica diferente que permite no solo la pluralidad en el comentario, sino el negar que otro puede sentir, ver y pensar como lo haces vos.

Estamos de acuerdo en la victoria y nos abrazamos en cada uno de los goles del combinado tricolor, si, pero vemos al fútbol como quien lee la Biblia o un Código Penal: cada uno con su interpretación.

No hay una verdad absoluta a la hora de ver y comentar fútbol. Crecimos rodeados de comentaristas deportivos de vieja data (que ahora son de aún más vieja data) en donde el acomodarse en medio del partido, no estudiar las cifras y no conocer a fondo los equipos eran la costumbre. Puede que la audiencia lo haya olvidado, pero, ni Google o Twitter olvidan nada.

Carlos Antonio Vélez, comentarista, analizó a Costa Rica y no tuvo mejor opinión que referirse a ellos como un equipo de bajo nivel que no debería clasificar a segunda ronda de un mundial porque le restaba peso a la competición. Señor Vélez, los “ticos” de la mano de Jorge Luis Pinto, no solo avanzó a segunda fase sino que se dio el lujo de eliminar a Inglaterra, campeona del mundo en 1966 y dañarle el caminado a Italia, cuádruple campeona del mundo en 1934, 1938, 1982 y 2006.

Quizá, en otra época hubiera quedado en el recuerdo de quienes lo escucharon al aire en su columna radial y en alguno que otro comentario de quienes le hacen replica, pero no, la magia de las redes sociales nos permite tener el audio inmortalizado en el canal de YouTube y difundido por Twitter hasta alcanzar una audiencia superior a la de su programa de radio.
 
En tu cara, querido, “le bajaron el nivel a tu comentario”.


 
“Que sigan los que son”, así es que se trabaja en las redes sociales en donde es común caer en discusiones amistosas con personas que quizá nunca conozcas y que, por la naturaleza de sus comentarios, quizá ni sean personas.

Estamos en el mundial de fútbol y eso despierta al espíritu festivo y competitivo de cualquier persona. Los partidos son vistos por la televisión pero compartidos en tiempo real por Twitter, no hay como perder un minuto de acción y menos cuando cada uno tiene un ángulo diferente de la acción.

Entraremos en profundos debates tuiteros bailando en el borde de una pelea tuitera, en donde, limitados por 140 caracteres, trataremos de poner nuestra verdad sobre la verdad de la otra arroba.

Fanáticos defendiendo a muerte a jugadores; comentaristas atacando comentaristas; periodistas haciendo copy paste de los trinos de estadistas y analistas; personas buscando la fama robando comentarios y fotos, en fin, la lista es larga pero con algo en común: buscan es la figuración.

Tengo mi Twitter, me gusta el fútbol y obvio, tengo mi visión del partido. Me lo tomé a pecho por un tiempo, ahora simplemente lo aprovecho para reír y seguir, no es tan serio. Curiosamente fue en ese momento en el que aumenté mi número de seguidores.
 
velez

Como ven en Twitter, mas si se trata de fútbol, nadie tendrá la razón y al final todos la tenemos, simplemente porque nuestra verdad futbolística es tan propia como los calzoncillos que lavamos en la ducha después del partido.

No existe un punto medio. A quienes les creen más que a otros los avalan sus miles de seguidores. Son comentaristas que han dado en el clavo con sus palabras, dijeron lo correcto, en el momento preciso a la audiencia que necesitaba leer eso, eso se llama llegar con relevancia.

Aquellos cuyos comentarios no obedecen a la razón colectiva, así sean verdad, simplemente les queda el saber que opinaron libremente al vacío, pues sus trinos no pasaron de su timeline. Triste, pero cierto.

Puntuación
Te ha sido util?
[Total: 0 Average: 0]
Sin comentarios

Sorry, the comment form is closed at this time.