My Digital Story.

My Digital Story.

Antes de conocer la publicidad mi tiempo se repartía en escribir canciones y jugar con decibeles, beats y canales de audio haciendo instrumentales de Rap.  Todo se centraba en quien pusiera el sample más clásico en el beat más underground sacado del programa Hip Hop eJay, Fruty Loops o  en casos más pro con Reason (el que manejara este último era de temer).

Y fue así que comenzó mi historia digital, con estos sonidos que lograba sacar en media hora de internet porque no tenía computador en mi casa. Al terminar, subía mi creación a una red de instrumentales llamada BeatsPlanet.com donde te robaban tu creación o la podías vender por precio moderado; yo nunca vendí ninguna pero sí me hice algunas bien “ásperas” como decían algunos de mis amigos cuando las escuchaban.

Después fueron apareciendo algunas páginas interesantes, como MySpace y la tan “guisa” y odiada Hi5 -odiada sólo después de la creación de Zuckerberg-. Pero yo, en ese momento me resistía a la idea de tener una red social diferente a Hi5, porque con esa era suficiente, y a pesar de que en ella sólo estaba la clase más baja del internet, “no se por qué yo estaba ahí”.

En ese tiempo, cuando quería compartir uno de esos beats, una noticia, imagen u opinión solo insertaba el enlace o lo que fuera en un correo electrónico, elegía mi lista de contactos y me convertía en un cañón de envío de mensajes, solo que aquí no me daba cuenta quién lo leía o no; hasta que las cosas se pusieron interesantes y apareció Facebook, y fue más sencillo saber quién leía el titular y daba una opinión (al menos eso), y así comencé a sacarle el gusto, el mismo del que muchos ahora abusan para poner memes.

Utilicé también Altavista, que tenía una pestaña especial para buscar vídeos. Ahora, recuerdo que la primera vez que escuché mencionar a YouTube, fue por un compañero bien nerd quien afirmaba haber encontrado una página para ver vídeos buenos, pero advertía que no le fuéramos a decir a nadie la URL porque después le daba a todo el mundo por entrar ahí y la prohibirían en las salas de internet de la Universidad…Y preciso, se cumplió su profecía.

Después llegó a mi la portabilidad con la pregunta a la cual pude sobrevivir: ¿no tienes PIN?: “NO‘ y es que nunca me interesó, porque en el fondo soy un poco asocial y no me quería llevar el chat a todas partes, además no invertiría un peso en BlackBerry -creo que nunca se lo invertiré-. Después de esa pregunta ‘pinaresca‘ vino la siguiente: ¿No tienes WhatsApp? a la que respondía: ¡No, tengo un iPod! Con eso me bastaba, escuchaba mi música y veía las redes sociales cuando un buen samaritano del WiFi me lo permitía.

Así era todo, hasta que por cosas digitales de la vida terminé trabajando en este mundo de Social Media que aún estoy descubriendo, así que tocó dejar de ser asocial, ahora tengo que estar al tanto de las innovaciones y saber diferenciar a la gente que te enseña de los “gurús” que te quieren impresionar con argumentos rebuscados.

Ahora a nosotros los nacidos a partir de 1980 nos llaman “nativos digitales“, criaturas que nacimos con el auge tecnológico y que sabemos manejar un aparato electrónico sin leer las instrucciones. Sin embargo, creo que todo esto para mí comenzó partiendo la aguja de la radiola de mi abuelo cuando intentaba ser DJ y pasando horas organizando las cintas de los cassettes de Leo Dan que borré para grabar canciones que eran más cool. En realidad este fue mi inicio en esto y me siento orgulloso de haber nacido en esta época de descubrimientos que me sorprendieron, porque a las generaciones que vienen nada les sorprenderá y por lo tanto se aburrirán con cualquier cosa.

El título está en inglés porque así suena más “mainstream“.

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