90 minutos: procrastinando

90 minutos: procrastinando

Este es uno de varios artículos en los que trataré de sacarle el mejor provecho a mi computador,  para mostrar los espacios de aprendizaje o diversión en la red.

Prendo el computador con todas las ganas de dedicar el cien por ciento de mi tiempo a explorar  lugares para quemar minutos en la red. Primero entro a Cuevana, escojo un capítulo nuevo de mi serie favorita y espero a que cargue. Mientras este demorado proceso se completa le doy gusto a la muletilla de meterme a facebook y obviamente, no encuentro mucho: ella se fue de paseo, este se casó y mi tía comparte la foto de una bodega llena de ipads porque si llega a 300 shares  un magnate, que no tiene nada mejor que hacer en la vida, los va a regalar. Sin darme cuenta llego al final, donde los chismes de hoy empatan con los de ayer y me siento un poco satisfecho después de alimentar mi morbo por la alegría ajena.

Abro una pestaña del navegador y entro a mi segundo lugar de procrastinación favorito; 9GAG, un espacio donde los famosos memes encuentran su nido y en el que a un scroll de distancia se encuentra un mundo paralelo de chistes geek. Luego de 20 minutos me doy cuenta que debo continuar, así que hago mi mayor esfuerzo para salir de este paraíso gráfico y tecleo mi nuevo destino, perfecto para pasar un rato poniéndome en contacto con el niño interior. Se llama Friv y es una locura.

Todo empieza con un mosaico que entapeta el sitio con miles de opciones para jugar; cada una más divertida, simple y enviciante que la anterior. Me quedo perdido, armando puentes, volando puentes y cazando zombies con flores, hasta que me doy cuenta que ya han pasado cuarenta minutos y necesito seguir mi camino.

Hasta ahora solo he alimentado al adolescente y al niño, así que cuestiono mi edad y me comprometo a hacer algo un poco más adulto. Soy melómano, por lo que decido aprovechar los 30 minutos que me quedan para relajarme y oír un poco de música en 8tracks, un lugar que luego de completar un filtro, para saber qué quiere hacer y qué le gustaría oír, le da muy buenas opciones para pasar un rato.

Como no encontré la opción procastinar, decidí irme por “chill” que, seguido de varias opciones, para conocernos mejor, me arrojó una lista llamada “Rainy Days and Coffee” bastante relajante, pero que luego de un rato logró deprimirme con sus guitarras suaves y voces dulces.

Di por terminada mi experiencia y salté a Stereomood, otro sitio de música que básicamente pregunta cómo se siente o se quiere sentir en este momento. Pongo la lista “relax” y me dejo llevar por mezclas de música bastante agradables que repentinamente se convierten en unos tambores rarísimos y una música étnica que no entiendo y no deseo entender, por lo que me voy a un campo seguro; entro a Grooveshark y pongo una lista de rock clásico que me ayuda a cerrar esta aventura, acompañándome a leer un buen artículo de la edición digital de una revista local. Mi serie favorita sigue cargando.

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