Pilla qué es un streaming y por qué llega para quedarse

Hace varios años conocí la felicidad, un momento increíble que definitivamente partió mi vida en un antes y un después: un cable coaxial entraba por mi ventana y se instalaba detrás de esa caja negra pesada de 14 pulgadas que se encontraba en mi cuarto, y que solo me dejaba ver Telecafé, Canal Uno y Canal A ¡La parabólica había llegado!

Fueron tiempos memorables en los que se disfrutaba de Music Television (en esa época MTV era un canal musical así por estos días usted no lo crea),  de América Televisión y Frecuencia Latina, donde pasaban el anime actualizado y una que otra noche tal vez subías unos canales más para deleitar tu pubertad con un poco de soft porn.

Tengo que admitir que también sucumbí ante la televisión nacional, esa que hoy en día no veo, pero que por lo menos hay que pasar a revisar de vez en cuando para no perderse alguno que otro trending topic nacional; y si ese fue un momento histórico en mi vida, tal vez al hablarles de cuando el DSL se convirtió en internet conmutado o cuando los ISP trajeron por coaxial la banda ancha se me caerá una lágrima.

Es innegable que seguimos consumiendo contenidos como series y telenovelas, pero de una forma totalmente diferente. Por eso, hoy en día el televisor es un aparato que, más que nada, se usa para amplificar la visual del monitor de mi portátil y claro, para ver un streaming.

Y entonces ¿Qué es un streaming?

En pocas palabras, es lo que se ha convertido en nuestro presente y puede que también en nuestro futuro televisivo. El streaming es la distribución multimedia vía internet que hoy por hoy cuestiona la forma en la que deberían innovar los canales y proveedores tradicionales de televisión. Puede que Netflix sea el mejor ejemplo de un streaming exitoso, tanto por volumen como por rentabilidad, por eso mismo vemos cada vez más servicios similares e incluso Disney estrenará el propio muy pronto. En el caso de Netflix, este servicio ha superado sus propias metas al alcanzar los 139 millones de suscriptores a nivel mundial, al inicio de este 2019.

Si bien existen soluciones para aquellos que no quieren pagar una suscripción, como ver los contenidos disponibles en YouTube, Vimeo o Internet Archive, lo que realmente está en discusión es el fenómeno de cómo hemos cambiado la forma de consumir la televisión y es que poder decidir el qué, cuándo y dónde ver lo que yo quiero, es algo que en el pasado no imaginábamos ni los más optimistas.

En internet hay usuarios para todo, hay muchos que no soportan esperar a que su torrent baje o tampoco rellenar captchas para acceder a servicios de alojamiento donde temporalmente está el contenido antes que alguien los denuncie por copyright, pero por el contrario, hay otros que aún con trabas no tolerarían pagar ni un centavo por contenido, pues en internet todo se puede free, a las buenas o a las malas.

Particularmente, la verdad es que ya casi no prendo el televisor para sintonizar un canal, con excepción de ESPN y Fox Sports. Ahora lo primero, sin duda, es seguir viendo la serie del momento, revisar los últimos podcast en iTunes, revisar el catálogo de IMDb en mi celular para saber cuál es la próxima película que veré y dejar que Netflix haga todo el trabajo que era del TV, nada se parece a cuando el coaxial entraba por mi ventana.

Por como están las cosas, parece que los streamings llegaron para quedarse, pero tendrán que pasar los años para que descubramos si el destino de Netflix también es convertirse en un nostálgico recuerdo.