Sobreviviendo sin un smartphone

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Sobreviviendo sin un smartphone

Pocas son en realidad las personas que en nuestros días no poseen un teléfono inteligente, una tablet o un dispositivo móvil que facilite su vida en el mundo digital, y son muchos menos los Project Managers (en adelante PM) de agencia que pueden decir, como Luis Sánchez (Project Manager de Netbangers desde 2006 y protagonista de esta historia), que han resistido por todos sus medios a engancharse con el fenómeno que cada vez vuelve más estúpida a la gente.

Lo que me hizo escribir esta historia va más allá de un simple día en la vida de un personaje, ocupado, atareado, con miles de cargas, emails, llamadas, acosos de clientes, manejo de equipo, control de tiempos, seguimiento de cronogramas, etc., como suele ser el cargo de PM en una agencia como la nuestra.

Esta historia tiene que ver con la resistencia, esa de la que habla Ernesto Sábato en el libro que lleva el mismo título, y que nos muestra cómo poco a poco nos dejamos encadenar ciegamente a elementos que en lugar de facilitarnos la vida, nos la complican: nos dificulta la relación con el otro, la comunicación face to face, el entendimiento real de las situaciones cotidianas y hasta nos vuelve entes perezosos, facilistas y poco humanos.

Luis ha estado detrás de proyectos que le han generado grandes satisfacciones como profesional. Basta mirar los premios que ha ganado Netbangers en numerosos concursos publicitarios para darse cuenta que detrás de ellos hay un equipo de personas trabajando hombro a hombro y un líder que sabe cómo llevar todos los esfuerzos hacia el éxito. Luis nunca dejó de responder un email con asunto URGENTE ni dejó que pasara un fin de semana sin asistir a su iglesia. Comprende que la vida y el trabajo pueden continuar en perfecta sincronía sin que para ello sea necesario sincronizar su agenda del trabajo con la de su teléfono celular.

Para mí, una esclava de cuanto aparato tecnológico existe es casi una rareza encontrar personas así, por eso decidí entrevistar a Luis o Loui –como le digo con cariño– y conocer –como quien emprende un viaje al espacio– cuáles son las razones de fondo para su resistencia en medio de un trabajo que exige un flujo constante de tecnología digital.

– Luis, ¿qué tan ajetreado puede llegar a ser un día en la vida de un Project Manager?

Cuando hay lanzamiento de proyectos es cuando más trabajo tengo. La etapa inicial me corresponde totalmente:  cronogramas, prototipos, reuniones de creatividad, backlogs, coordinación del equipo. Cuando hay entregas de los proyectos o cuando el cliente decide salir 15 días antes de lo planeado, se dan situaciones que aumentan la presión y hacen más ajetreado el día.

– ¿Qué es lo más difícil de ser un Project Manager?

Para mí, de las cosas más difíciles de este cargo es tratar con las personas del equipo y lograr trabajar de la mejor manera para cumplir los objetivos. Cada persona es un mundo con diferentes circunstancias, necesidades y habilidades; y lograr que todo esto funcione bajo presión es bien complicado, porque muchas veces los integrantes del equipo no tienen los mismos objetivos y tienen responsabilidades o compromisos adicionales que hacen difícil la labor.

El otro lado son los clientes y las ejecutivas. Cada uno vela por sus propias necesidades, muchas veces sin pensar en todo. Las apreciaciones del cliente, algunas veces, son subjetivas o arbitrarias haciendo que se compliquen las cosas.  En ocasiones trabajas en la planeación con todo compromiso, pero al final esta se convierte en solo un objeto decorativo, ya que ajustarse al ideal del cronograma es algo que muy pocas veces he visto. Así que mantenerse concentrado, alentado y motivado para hacer del proyecto lo mejor no es nada fácil, pero es posible.

– ¿Por qué un Nokia 1100 y no un iPhone, Galaxy o cualquier otro smartphone?

La respuesta más breve a esto es que Daniel Lacorazza (El jefe) me lo regaló, porque estaba aburrido de no poder ubicarme cuando me necesitaba fuera de la oficina, ya que había estado sin celular durante casi cuatro años.  Me habían robado dos veces, y después de la segunda decidí no volver a comprar, pues me di cuenta que realmente no era algo vital e indispensable y que además no lo usaba tanto. El único tema era que cuando me necesitaba alguien solo podía hacerlo por teléfono o por email. Obviamente cuando Daniel me dio el celular, todos sintieron un gran alivio pues ahora era ubicable y controlable. Así que la decisión sobre la marca o tipo no fue mía, fue un asunto de “tiene que tener celular y le voy a regalar uno, va a ver”.

Cuando le pregunté a Luis si alguna vez había sentido la necesidad de comprar un celular de alta gama, me respondió que lo había contemplado brevemente pero más por razones de ocio que por cuestiones de trabajo, y que uno de los motivos más fuertes para decir NO son el alto costo y el servicio tan pobre que prestan algunas compañías de telefonía en Colombia. “Aunque veía cosas útiles, aun así no me eran indispensables”, afirmó.

Es evidente que un PM podría facilitar muchos procesos teniendo a la mano un iPad o un iPhone que le permita planear, prototipar, probar sitios y el desarrollo de los mismos de manera portátil. Pero también es evidente y a la vez irrisorio saber que si un día le roban el dispositivo puede quedar en ceros, perdido y con los calzones abajo sin otra alternativa que comenzar de nuevo (o por lo menos rehacer gran parte del trabajo).

– Luis, finalmente, ¿qué es lo mejor y lo peor de la era digital?

Lo peor es que nos deshumanizamos, nos volvemos personas que pueden vivir y socializar a través de un dispositivo, pero no relacionarse personalmente mirando a los ojos a los demás. Sé de casos en donde toda una familia se habla por mensajes en la misma casa, para no bajar o subir. Lo mejor es el acceso a educación, que antes era imposible. Se encuentra formación de muy buena calidad en lugares como cursera.com, udemy.com, khanacademy.org , y hace poco conocí tareasplus.com, un startup colombiano que te permite acceder a información de maneras increíbles.

En general, me gusta muchísimo la tecnología, tengo mis gadgetsitos y sería genial tener un smartphone, no lo niego. Los dispositivos móviles tienen aspectos súper útiles pero aún así no son indispensables. ¡Uno puede vivir sin smartphone!

Y usted, ¿cree que podría abandonar su smartphone por un día?

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