Literalmente, hablemos de Clubhouse

Las redes sociales llegaron a nuestras vidas primero para conectarnos e informarnos con Facebook y Twitter, luego para volver el día a día toda una galería de imágenes aspiracionales con Instagram, después una para mostrar toda nuestra creatividad con videos súper ocurrentes hechos en TikTok… ahora, una que se está tomando todas las conversaciones y charlas, Clubhouse llegó para hablar y decir lo que tenemos por contar. 

Aunque lo hacemos por WhatsApp a través de notas de voz que muchas veces se vuelven discursos que mejor se darían en tiempo real o en una llamada, una red social totalmente con voz y audio se empieza a abrir camino entre los adeptos y geeks que solo quieren dar su opinión como sea.  ¡Esto es Clubhouse!

¿Cómo ser parte de Clubhouse? 

Es una aplicación que por el momento solo se puede descargar desde dispositivos iOs y para ser parte de ésta, debes recibir una invitación por un usuario que ya haga parte de esta red social.
¿Les recuerda Facebook en sus inicios? Este es un presagio de un nuevo monstruo que se abre en el camino de lo digital. En esta plataforma solo se consume contenido con un formato muy parecido a un debate con un orden de moderador y espectadores. Tipo chat de los 2000.


Una vez adentro, el centro de atención se fijará en un gran botón para iniciar una sala. Pero antes, deben saber que una sala es el espacio donde Clubhouse se desarrolla, en simples palabras, es la creación de una nueva conversación.
Una vez vayas dando follow a distintos contactos, podrás ver las salas a las que son miembros. Hay que tener algo super presente, para ser parte de estos espacios, también aplica ese tema de exclusividad por medio de invitación.  

No es rato que el celular empiece a recibir cada 10 minutos notificaciones de nuevas salas, o contactos que abren debate en ellas. Porque una vez se es parte de una, esta telaraña de espacios cada vez será más grande y va a querer que te unas.


El papel de Clubhouse

Ahora, con esta nueva red social, se abren 2 mundos para empezar a indagar profundamente. El primero, la conducta del usuario y el segundo, el rol que juega esta App.

Empezando desde la conducta, reafirmamos que las personas quieren hablar, de ahí las experiencias con Siri y Alexa. En Clubhouse las ideas se vuelven poderosas y se transmiten en conversaciones, donde el poder del habla se maximiza y crea nuevos referentes en varios campos, dejando atrás una buena edición de video, un filtro de imágenes o una cara bonita… la influencia se transmite desde el conocimiento detrás de un avatar.

¿Podemos confiar en la seguridad y privacidad de Clubhouse?

Ahora, desde la salida de esta nueva red social, se ha podido evidenciar que no es tan segura como se pensaría. El hecho de no estar publicando fotos, etiquetar lugares u otras personas o simplemente llenar un formulario extenso de datos, no significa que se respete una privacidad. De hecho, ¡está siendo vulnerada! 

Según las políticas de privacidad de la aplicación, los audios se eliminan una vez la sala se cierra, pero hace algunos días esta seguridad fue infringida cuando un usuario transmitía audio de múltiples salas de chat a su sitio web.


Ahora, con esto nos preguntamos: al hacer uso de esta App y estar conectados con nuestro ID a cualquier sala, ¿un hacker puede crear un listado y acceder a datos sensibles de los usuarios? Aún no lo sabemos, por el momento desde Clubhouse comunicaron que han identificado algunas áreas en las que se puede fortalecer la protección de datos. 

La competencia no se dejará echar tierra

Esperamos ver los avances en el desarrollo de estos problemas de privacidad o la respuesta de Facebook quien ya trabaja en su propia imitación de Clubhouse, la cual verá la luz en unos meses y entrará compitiendo además con otro canal: Twitter Space, quienes ya cuentan con su versión Beta hace unos meses.

Lo que nos trae el futuro parece predecible, por el momento, no hace falta recomendar usar este nuevo canal con mucha precaución.

Te invitamos a descargar Clubhouse y nos cuentes qué tal te pareció.